Aquí es donde mi fantasía empieza, y también en donde espero nunca termine.
-----forrada de relatoz me encuentro, y de todo tipo-----

31 ene. 2011

Seis deseos de mil

Me gustaría pretender que tengo mil deseos escondidos en la cajita del perfume que me regalaste en San Valentín.


Entre esos, con el primero desearía que cada que escuchase algún sonido crudo, fueran al instante tus besos crujientitos que avientas como delicadas gotitas de agua por mi piel. También pediría que nuestros ojos fueran dos magnetos profundamente agarrados a su exacta y única magnitud. Me encantaría nadar en esos ojitos de nube que hacen que me sonroje como aquellas manzanitas bien maduras que venden en el mercadillo todos los jueves cuando me dedicas poemas junto con ramos de lavanda. Seria feliz si en cada espejo en el que me mirara apareciera tu hermosa sonrisa grande y picara junto a la mía. Un quinto deseo seria que pudiera convertir tu delicioso y único aroma propio en rocío de agua y colocarla en una botellita fina de cristal, así siempre podría rellenar todas las habitaciones con tu olor y no solo tenerlo en mi esponjosita almohada blanca. Y sobre todo, me fascinaría poder medir el amor tan grande y palpante que nos tenemos para así presumirle al universo entero que se ha encontrado otra cosa mas infinita e increíble que ello mismo.
Uf, que bueno que solo han sido seis deseos, por que me quedan muchos, muchísimos mas.